Las reclamaciones presentadas tras el rechazo de las acciones en sede administrativa cuestionan la evaluación ambiental realizada sobre un proyecto que afectaría al río Diguillín y su entorno.
Los reclamantes advierten posibles deficiencias respecto de los impactos sobre la flora, fauna y sedimentos presentes en el área intervenida.
La controversia surge luego de agotarse la instancia administrativa, llevando los cuestionamientos ambientales y sociales a una nueva etapa de revisión.
Entre los principales puntos se encuentran los efectos que podría generar la iniciativa en el río Diguillín, además de las consecuencias derivadas de las expropiaciones y relocalización de familias.
Los reclamantes buscan determinar qué impactos fueron considerados, quiénes resultarían afectados, dónde se producirían y por qué la evaluación realizada sería insuficiente.
También se cuestiona cómo fueron analizadas y abordadas las consecuencias ambientales y humanas asociadas al desarrollo del proyecto.
Desde nuestra plataforma, consideramos fundamental que cualquier obra destinada al desarrollo de Ñuble avance con evaluaciones rigurosas, transparentes y respetuosas de las comunidades y del medioambiente.
El progreso regional es necesario, pero debe construirse protegiendo el río Diguillín, su biodiversidad y entregando respuestas claras y justas a las familias eventualmente afectadas.
Desarrollo y protección ambiental no deben enfrentarse: el desafío es encontrar un equilibrio que permita avanzar responsablemente y pensando en las futuras generaciones.
